Económico · Fija o cambio de malla
Las mosquiteras fijas para ventanas pequeñas y el cambio de tela en un marco que está bien son los trabajos más sencillos. Suelen ser la mejor forma de empezar si solo te molesta una habitación.
Mosquiteras a medida
Llega junio y toca elegir entre dormir con calor o dormir con mosquitos. Hacemos mosquiteras en Esparreguera después de medir cada hueco en tu casa, del ventanuco del baño a la puerta que da al jardín, y te explicamos el precio antes de encargar nada.

Ventilar sin insectos
Una mosquitera bien hecha se parece a un buen colador, deja pasar el aire y retiene lo que sobra. El problema de las que se compran por tallas es que casi nunca ajustan, y basta una rendija de un dedo en la esquina para que entren los mosquitos igual. Por eso medimos cada ventana una a una y la mosquitera se hace para ese marco concreto.
En las casas de Can Rial, Mas d'en Gall o El Castell, con jardín y el monte a dos pasos, el verano trae insectos desde el atardecer. En los bloques de La Plana y del casco viejo el problema suele ser otro, la ventana de la cocina o el balcón que da a un patio interior. Cada situación se resuelve con un modelo diferente, y elegirlo bien es lo primero que hacemos.
Antes de hablar de colores conviene saber hacia dónde gira la hoja, si hay persiana por el exterior y cuántas veces al día pasas por ese hueco. Con esas tres respuestas ya se descarta la mitad de los modelos. Colocamos los cuatro sistemas, y con ellos solemos resolver casi todas las ventanas de la zona.
La malla se recoge dentro de un cajoncito arriba, como una cinta métrica que vuelve sola a su caja. Desciende entre dos guías, una a cada lado, y abajo la sujeta un pestillo hasta que la liberas. La colocamos sobre todo en dormitorios con hojas que giran hacia dentro, porque en invierno desaparece y no estorba.
La tela forma pliegues como una falda tableada y se recoge en un costado. Su carril inferior apenas levanta del suelo y se cruza sin tropezar, por eso la elegimos para las balconeras y las salidas a la terraza. Se queda en la posición que la dejes, sin muelle que tire de ella.
Funciona como una tercera hoja, de tela en vez de cristal, que corre por un riel independiente pegado a la ventana corredera. Encaja en las galerías y cocinas con ventanas de aluminio de dos hojas, habituales en los pisos de bloque. Se saca entera para limpiarla.
Consiste en un cuadro de perfil fino con la tela tirante, que se encaja en la ventana y ahí se queda. Resulta la opción más sencilla para ventanas que casi nunca se abren del todo, como la del lavadero o el ventanuco del baño. Se retira con la mano cuando llega el frío.
La salida al jardín es el hueco más castigado de la casa. Se usa a todas horas en verano y por ella pasan niños, bolsas de la compra y el perro. Una mosquitera pensada para ventana no aguanta ese trajín y acaba descolgada en un par de veranos. En estos huecos ponemos sistemas que se abren con un gesto y no dejan escalón.
Para las balconeras de los pisos solemos recomendar la plisada, sencilla o doble según lo que mida el hueco. En las puertas anchas de las casas con jardín, si el hueco supera lo que una sola hoja aguanta bien, se parte en dos mitades que cierran en el medio con imán. Así nadie tiene que recorrer los dos metros para cerrarla.
La mayoría de ventanas de la zona ya tienen persiana enrollable, y la mosquitera tiene que convivir con ella sin rozar. Antes de medir miramos por dónde bajan las guías de la persiana, si el cajón sobresale hacia dentro y cuánto marco queda libre. Con dos o tres centímetros de perfil suele bastar para colocarla sin tocar la persiana.
Tomamos la altura y la anchura más de una vez, en la parte alta y en la baja. En las casas con algunos años los huecos no siempre son rectos, y un marco puede variar casi un centímetro de un lado al otro. La mosquitera se ajusta a la medida más justa para que no quede holgura. Si la persiana del mismo hueco ya va mal, o directamente quieres cambiar la persiana entera, te lo decimos en esa misma visita y lo vemos juntos.
El perfil es de aluminio lacado y viene en blanco, en marrón o en un color cercano al de tus ventanas, así que mirando desde la calle cuesta distinguirlo. La malla es lo que de verdad decide cómo vas a vivir con la mosquitera. No todas tapan igual la vista ni dejan pasar el mismo aire.
La montamos en la gran mayoría de huecos. Es gris oscura, deja ver bien hacia fuera y apenas resta luz al cuarto. Para un dormitorio o una cocina es la que recomendamos.
Si en casa alguien tiene alergia, tenemos una malla antipolen, de tejido más tupido, que retiene además una parte del polen y de la arenilla. Ventila algo menos, así que conviene ponerla solo en la habitación de quien lo pasa mal en primavera, cuando florecen los campos que rodean el pueblo. Te llevamos la muestra a la visita, junto a la normal, para que notes la diferencia.
Con un gato o un perro en casa, la malla normal dura poco, porque basta un par de zarpazos para rajarla. La reforzada está hecha con un hilo más grueso y aguanta las uñas y los empujones del morro. La ponemos donde el animal suele apoyarse, que casi siempre es la puerta del jardín o la balconera del salón.
¿Se te ha rajado la malla o la enrollable ya no sube sola? En muchos casos el marco sigue perfecto y basta con cambiar la tela o el muelle del cajoncito. Cuesta bastante menos que fabricar otra y en poco rato vuelve a funcionar. Arreglamos también mosquiteras que no colocamos nosotros, compradas en una tienda o heredadas con el piso, siempre que el perfil aguante.
Para que te dure, pasa un cepillo suave por la malla cada primavera antes de bajarla. Durante el verano, aspira los carriles una vez al mes, que es donde se acumulan la tierra y las hojas. Si la enrollable sube a tirones, no la dejes ir de golpe, acompáñala con la mano hasta que la revisemos. Las mosquiteres, como las llama medio pueblo, agradecen más el cuidado que la fuerza.
El mismo técnico que viene a tomar medidas es el que vuelve a montarla. Si algo no encaja con la persiana o con el marco, lo detecta él mismo y no hay que explicarle nada dos veces. La mosquitera que montamos tiene garantía, tanto el perfil como el mecanismo de la enrollable o la plisada, y si algo cede con el uso normal, pasamos a revisarla.
En Persiesparreguera primero vemos el hueco y elegimos el sistema contigo, y a continuación ponemos cifra a cada hueco. La mosquitera no se pide hasta que das el visto bueno.
No nos quedamos en la ventana del dormitorio. Hacemos también mosquiteras para puertas de terraza y para casas con perro o gato, con la malla reforzada donde hace falta.
Conocemos los cajones de persiana y los marcos de las urbanizaciones de alrededor, que se repiten mucho. Eso ayuda a saber de antemano qué sistema cabe y cuál va a dar problemas.
Llama o rellena la ficha y dinos cuántos huecos son, cuáles son puertas y si llevan persiana. Una foto del marco hecha con el móvil nos ayuda mucho.
Comprobamos hacia dónde gira cada hoja, el recorrido de la persiana y el marco que queda libre. Ahí mismo te enseñamos los perfiles y las mallas, y por venir a medir no pagas nada.
Te proponemos un modelo para cada ventana con su precio al lado. Si quieres cambiar algo, se cambia antes de encargar.
Montamos la mosquitera, comprobamos que corre sin rozar con la persiana y antes de irnos la manejas tú un par de veces. Si algo no te convence, se ajusta en el momento.
El importe lo deciden el modelo, las medidas y la tela. Entre un ventanuco con tela normal y una puerta de dos hojas con malla para mascotas hay mucha diferencia. Estos son los niveles orientativos que maneja el mercado de la zona.
Las mosquiteras fijas para ventanas pequeñas y el cambio de tela en un marco que está bien son los trabajos más sencillos. Suelen ser la mejor forma de empezar si solo te molesta una habitación.
Las enrollables de ventana y las correderas de galería llevan más mecanismo, cajoncito, guías o carril. Encarecen el resultado los huecos anchos y los colores de perfil fuera de lo corriente.
Las plisadas de balconera y de puerta, sobre todo las de dos hojas, y las que llevan malla para mascotas son las que más inversión piden. A cambio son las que más uso aguantan.
Si son varias ventanas de la misma casa, las medimos todas en la misma visita y sabrás lo que vale cada una por separado. Cuéntanos tu caso y pide medida para tus ventanas cuando te vaya bien.
Medimos en cualquier barrio, sea Can Comelles, La Plana, el Centre, El Castell, Francesc Macià, la Colònia Sedó junto al río, Mas d'en Gall, Can Vinyals o Can Rial. Más allá del término municipal, también trabajamos en estos municipios.
Si aprovechas la obra para renovar también la persiana, mira nuestras persianas enrollables nuevas en aluminio, PVC o madera.
Si la mosquitera va bien pero la persiana de al lado se ha quedado a medias, aquí tienes cómo atendemos las persianas que no suben ni bajan.
Porque cambian el modelo, las medidas de la ventana y la tela que escojas. Las fijas de ventanuco son las más asequibles, enrollables y correderas se sitúan en un punto intermedio, y la plisada de puerta con malla reforzada es la que más inversión pide. Un perfil que no sea blanco ni marrón también suma algo. Sabrás cuánto vale cada ventana después de medirla y antes de encargar nada.
Sí, en casi todas las ventanas con persiana cabe una mosquitera sin que se toquen. Una trabaja en el lado de la calle y la otra en el marco, por dentro de la guía, de forma que cada una sube y baja por su lado. Lo único que miramos es que el cajón no sobresalga demasiado hacia el interior. Si además esa persiana te da guerra, la reparación de persianas la podemos mirar en la misma visita.
Nos quedamos casi siempre con la plisada, porque tolera bien un uso continuo. Se desliza de lado sin muelle que tire, se queda donde la dejes y el carril de abajo casi no levanta del suelo. Si la puerta es muy ancha, la dividimos en dos mitades con imán. Así se puede pasar con las manos ocupadas sin pelearse con ella.
Depende del modelo, porque las fijas pueden ir a presión y las de puerta o las enrollables llevan algún tornillo. Cuando hay que fijarla, los tornillos van siempre al marco de la ventana y nunca a la pared ni a la fachada. Son agujeros pequeños que quedan tapados por el propio perfil. Si vives de alquiler y no quieres tocar el marco, te proponemos un sistema a presión.
No, si el marco y las guías están bien basta con poner malla nueva, aunque la mosquitera no la hayamos montado nosotros. Se desmonta la tela vieja, se tensa la nueva en el mismo perfil y vuelve a quedar tirante. Es un trabajo sencillo y bastante más barato que hacerla de nuevo. Aprovecha para pasar a malla reforzada si la rotura la ha hecho el gato.
La malla reforzada para mascotas, tejida con un hilo más grueso que la normal, es la que resiste las uñas y los empujones. Ventila un poco menos y se ve algo más, así que la reservamos para los huecos donde el animal se apoya. En el resto de ventanas puedes seguir con la malla estándar. También ayuda que la mosquitera tenga cierre de imán, porque así el gato no la abre empujando.
Llámanos y quedamos para ver tus huecos en Esparreguera o en cualquiera de los pueblos vecinos. Si antes quieres revisar el resto de la casa, repasa las seis comprobaciones antes de llamar.
Apunta tus datos y lo que notas, y te llamamos nosotros. Si corre prisa, el 936 94 28 89 de Persiesparreguera suena en el bolsillo de un técnico a cualquier hora.